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La evolución del pensamiento científico en la Argentina Editar

  • PARTE CUARTA: EL SIGLO XX
  • CAPÍTULO II: CIENCIA EXACTA Y NATURAL

71. LOS ESTUDIOS MATEMÁTICOS

Los estudios matemáticos, por su carácter abstracto y desinteresado, son los que mejor se prestan para valorar el esfuerzo realizado por la ciencia argentina desde los primeros balbuceos en la época de VÉRTIZ, hasta nuestro siglo.

BELGRANO Y GUTIÉRREZ, espíritus egregios, dieron impulso a los estudios matemáticos en la Argentina de la segunda mitad del siglo pasado pero ellos no vieron en la matemática la ciencia pura y desinteresada, sino el útil e indispensable instrumento para dar vida a las aplicaciones y a la técnica, que debía contribuir al nacimiento y desarrollo del incipiente progreso material del país.

Se explica así que los esfuerzos para organizar los estudios de la matemática pura no hayan tenido mayor éxito hasta principios de este siglo, y que los cultores de esos estudios no fueran ni muy numerosos ni tuvieran mayor repercusión. Recordemos a BALBÍN, que muere prematuramente; a JORGE DUCLOUT, un ingeniero francés, profesor desde 1886 de mecánica aplicada y luego de teoría de la elasticidad, que se ha ocupado también de matemática pura, difundiendo con inteligencia ideas de matemáticos modernos como KLEIN e HILBERT; y a CLARO C. DASSEN, que se graduó en 1901 de doctor en matemática y dedicó parte de su actividad científica a esa disciplina.

DASSEN fue el autor del estudio sobre la evolución de la matemática en la Argentina editado por la Sociedad Científica en 1924, que comienza declarando que "La Argentina no ha producido aún cerebros creadores en la rama matemática para terminar esperando que "a su hora, aparezcan las lumbreras llamadas a dar lustre y originalidad a la ciencia matemática argentina".

Mas tampoco se trata de eso. Si la ciencia no es mera aplicación, tampoco es sólo deslumbrante inspiración. La ciencia es una tarea humana en la que, claro es, los genios son útiles, pero en la que no lo son menos los artesanos que se dedican a ella con constancia y con amor. Y en la Argentina, la tarea de convertir la matemática de una doncella de la ingeniería en una escuela de artesanía en un ambiente de maestros y discípulos, se inició en este siglo con el arribo en 1917 del eminente maestro español JULIO REY PASTOR, invitado entonces para ocupar la cátedra instituida por la institución Cultural Española.

Cuando en 1942 se festejaron las bodas de plata de ese hecho, escribimos: "Hace veinticinco años, llegaba a nuestro país JULIO REY PASTOR invitado para dictar... dos ciclos de conferencias sobre matemática moderna. A esas primeras conferencias, verdaderas clases magistrales, que versaron sobre Sistematización de la geometría y Los fundamentos de la matemática actual, siguieron otros cursos y conferencias, dictados en diversos centros científicos de la Argentina y del Uruguay, regresando luego REY PASTOR a su patria, de donde, después de breve estada, volvió a la Argentina, esta vez para radicarse definitivamente, con el objeto de organizar y dirigir los estudios matemáticos en la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Los que seguimos de cerca la labor que desarrolló REY PASTOR en estos veinticinco años entre nosotros y nos aproximamos a él desde su llegada, primero como estudiantes algo temerosos ante el sabio profesor, luego como discípulos tranquilos y confiados bajo el seguro apoyo del maestro, y más tarde como amigos vinculados a él con sólidos lazos de afecto cordial, sabemos que la acción y labor científicas desplegadas por REY PASTOR han sido tan valiosas, extraordinarias y beneficiosas, que podemos considerar que su arribo a la Argentina señala un momento importante en el desarrollo de los estudios matemáticos en los países del Plata y marca el principio de una nueva etapa de los mismos."

En efecto, con el nombre de REY PASTOR están vinculados institutos de investigación, sociedades y revistas científicas, dedicados a los estudios de matemática. Su labor como organizador de esos estudios se inició en la Facultad de Ciencias de Buenos Aires con la creación de un Seminario, que más tarde se convirtió en un Instituto de Matemática.

Otros centros de tales estudios son: el Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias Físico-matemáticas de la Universidad de La Plata, y el Instituto de Matemática dependiente de la Facultad de Ciencias Matemáticas de la Universidad del Litoral. Este Instituto, creado en 1938 con el objeto de cumplir "funciones de investigación en el campo de las matemáticas puras y aplicadas, y de difusión y de elevación de la cultura matemática en el país", fue inaugurado en 1940, designándose para dirigirlo al eminente matemático italiano BEPPO LEVI.

Algo más tarde (1942) se creó, también en Rosario, pero dependiente directamente de la Universidad, un instituto mas especializado, denominado Instituto de Matemática Aplicada, cuyas funciones son: "Realizar estudios e investigaciones originales de carácter biométrico, actuarial y sobre cuestiones de cálculo de probabilidades análisis matemático que le son afines."

En cuanto a las instituciones privadas que estimulan los estudios matemáticos, la más antigua es el Círculo Matemático del Instituto Nacional del Profesorado Secundario de Buenos Aires, creada en 1923 con el fin de intensificar esos estudios entre profesores, ex-alumnos y alumnos del establecimiento.

El año siguiente, 1924, un grupo de estudiosos, reconociendo que "El ambiente intelectual argentino está ya bien preparado para dar impulso al estudio desinteresado de la ciencia matemática por sí misma, sin la constante preocupación de sus aplicaciones inmediatas a diversas técnicas o ciencias", funda la Sociedad Matemática Argentina; pero sin duda había existido un exceso de optimismo, pues a los pocos años la Sociedad deja de existir y hay que esperar hasta 1936, año en el que, con tono más seguro y firme, se crea la Unión Matemática Argentina con el propósito de "fomentar el evidente progreso de la investigación matemática en la Argentina, mediante reuniones científicas, concursos, etc. y coordinar la labor de los diversos grupos de estudiosos que en el país se ocupan de matemática superior, y de los investigadores dispersos en las naciones latinas de América."

En cuanto a las publicaciones periódicas dedicadas total o parcialmente a la matemática, cabe decir que en este siglo los primeros intentos no tuvieron éxito. Esos intentos fueron: la Revista de matemáticas, publicada en 1916 por un grupo de profesores de Buenos Aires, de la que sólo se logra editar dos tomos; la Revista de matemáticas y físicas elementales de 1919, con la que se trata de extender la acción a las aulas secundarias y que aparecen durante cinco años; y la Revista Matemática, órgano de la Sociedad Matemática Argentina, que nace y muere con ésta.

Pero el Boletín Matemático, fundado en 1928 dentro de la orientación del periódico de 1919, así como la Revista de la Unión Matemática Argentina, que nace con esta última institución, perduran.

Agreguemos que en Buenos Aires se editan además, sin periodicidad fija, las Publicaciones del Círculo Matemático del Profesorado, con trabajos monográficos.

En el interior del país también aparecen varias publicaciones relativas a esta disciplina. En Rosario, el Instituto de Matemática Aplicada difunde desde 1942 un órgano: Publicaciones, mientras que la Facultad de Ciencias Matemáticas ha iniciado en 1935 la edición de un vasto plan de trabajos correspondientes a su especialidad. Por su parte, el Instituto de Matemática de la Facultad hace conocer su labor mediante dos periódicos científicos: las Publicaciones del Instituto, que aparecen desde 1939 con trabajos monográficos que se reúnen en volúmenes anuales (los volúmenes V y VI constituyen el homenaje del Instituto a REY PASTOR con motivo de sus bodas de plata con la Argentina, y contienen más de cincuenta trabajos dedicados al maestro por sus discípulos, colegas y admiradores); y un boletín denominado Mathematicae Notae, iniciado en 1942, de carácter preferentemente didáctico.

En la Facultad de La Plata los trabajos matemáticos aparecen en las publicaciones oficiales de carácter científico que, con distinto nombre, se editan desde 1914; y la Universidad de Tucumán por su parte, dedica desde 1940 una serie especial de su Revista a la publicación de trabajos originales e inéditos, de matemática y de física, de autores nacionales o extranjeros.

72. LOS ESTUDIOS FÍSICOS Y QUÍMICOS

En las primeras décadas de este siglo el más importante centro de estudios físicos en la Argentina fue el Instituto de Física de La Plata, que continuó hasta 1925 bajo la dirección de GANS. Al volver éste a su país (de donde regresó en 1947 para trabajar nuevamente en el Instituto de La Plata), fue sustituido por RAMÓN LOYARTE, físico argentino formado en el mismo Instituto.

En 1914, la Facultad, por iniciativa de GANS, inicia la publicación de sus Contribuciones al estudio de las ciencias físicomatemáticas, en una de cuyas series aparecen los trabajos de GANS y de sus colaboradores. Ese mismo año fue contratado WALTER NERNST para dictar un cielo de conferencias en el Instituto sobre los problemas modernos de la termodinámica.

Otro gran físico llegó a la Argentina en esta época: ALBERT EINSTEIN, invitado en 1925 por la Universidad de Buenos Aires y la colectividad israelita de esta ciudad, que dictó conferencias en la Capital y en Córdoba sobre su teoría de la relatividad. Agreguemos que contribuyó, con cursos y con conferencias, a difundir esa teoría en la Argentina, el ingeniero ENRIQUE BUTTY, de destacada actuación científica y universitaria en el país.

También en 1925 llegó al país JOSÉ WÜRSCHMIDT, para crear y dirigir un instituto de física en la Universidad de Tucumán, centro de estudios que inició sus Publicaciones en 1927.

En cuanto al incremento de los estudios físicos mediante los esfuerzos privados, recordemos que en 1942 un grupo de físicos profesionales, estudiantes de física, astrónomos, matemáticos e ingenieros, reunidos con motivo de la inauguración de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, resolvieron constituir una asociación, que en sus comienzos se denominó Núcleo de Física, con el objeto de estimular los estudios sobre la orientación moderna de esta ciencia y realizar reuniones periódicas. En una de esas reuniones (La Plata, 1944) los asistentes transformaron el Núcleo en Asociación Física Argentina, adoptando como órgano de publicidad la Revista de la Unión Matematica Argentina; que por lo demás ya había publicado todos los trabajos e informes presentados a las reuniones del Núcleo de Física.

Respecto de la química ya mencionamos, como centro de estudios superiores, el doctorado en química de la Universidad de Buenos Aires creado a fines del siglo pasado. En la actual centuria, en esa Universidad y en otras, fueron creándose otros centros semejantes, aunque no de química pura. Así nacieron los doctorados en química y farmacia en La Plata, los doctorados en bioquímica y farmacia en Buenos Aires, Rosario y Tucumán, y la ingeniería química en la Facultad de Química Industrial y Agrícola de Santa Fe. Además, en esta última Facultad se creó en 1929 un importante Instituto de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, del cual fue fundador y primer director el prestigioso químico HORACIO DAMIANOVICH, con el objeto de "realizar investigaciones que contribuyan al adelanto de las ciencias físicoquímicas y sus aplicaciones a la industria y a la agricultura."

También en la Universidad del Litoral existe un Instituto de Investigaciones Microquímicas que funciona en Rosario desde 1936, cuyo primer director fue ARDOINO MARTINI, dedicado exclusivamente a este campo especializado de la química.

Gran parte de estas instituciones oficiales tienen órganos periodísticos. La Facultad de La Plata publica, desde 1926 la Revista de la Facultad de Ciencias químicas; la de Santa Fe la Revista de la Facultad de Química Industrial y Agrícola, desde 1930, y textos; el Instituto de Santa Fe, desde 1932, los Anales del Instituto de Investigaciones científicas y tecnológicas; y el de Rosario las Publicaciones del Instituto de investigaciones microquímicas, desde 1937.

Respecto de las instituciones y publicaciones privadas, digamos que los estudios químicos en la Argentina han sido en gran medida estimulados por la Asociación (antes Sociedad) Química Argentina, que agrupa a los químicos en su doble aspecto: científico y profesional. Nacida en 1912 bajo el calor y el apoyo de la Sociedad Científica Argentina, ha realizado una vasta labor, organizando reuniones científicas y editando varias publicaciones: los Anales de la Asociación Química Argentina, que aparecen desde 1913; una publicación de carácter bibliográfico, y otra de química aplicada. Ya citamos la casi centenaria Revista farmacéutica, publicada por la Asociación farmacéutica y bioquímica argentina; agreguemos los Anales de farmacia y bioquímica; y la Revista de la Asociación Bioquímica Argentina editada por esta institución, que nació en 1934 y realiza anualmente triduos científicos.

Por último, existen en el país numerosos y excelentes laboratorios químicos que cumplen una labor científica dentro de su finalidad específica de fiscalización, de control o de análisis. Algunos de ellos disponen de órganos de publicidad, donde aparecen los resultados o estudios realizados. Los hay en instituciones nacionales, provinciales y municipales, así como en instituciones y empresas privadas.

Con la física y con la química está vinculado el vasto, campo de la técnica, algunos de cuyos sectores: mecánica aplicada, estabilidad, hidráulica, energía, suelos, materiales, etcétera, disponen en el país de instituciones y publicaciones que, más allá de un interés puramente docente o profesional, poseen valor científico.

Se encuentran instituciones y publicaciones de esta índole en las facultades de ingeniería del país, así como también en organismos oficiales y privados. Entre estos últimos citemos la antigua Asociación Argentina de Electrotécnicos, de 1913, que edita una excelente Revista Electrotécnica; y la reciente Sociedad Argentina de Ensayos de Materiales, creada en 1948 con el objeto de promover el conocimiento y la investigación de las propiedades y usos de los materiales. Mencionemos también que contribuye, con su acción y con sus publicaciones, al progreso técnico del país, el Círculo Argentino de Inventores, fundado en 1922.

Terminemos recordando una iniciativa interesante de orden técnico surgida del seno de la Academia de Ciencias de Buenos Aires, que contó con el apoyo oficial. Fue el estudio de la utilización de las mareas de la costa patagónica, para cuyo fin se realizaron trabajos en la Argentina (Bahía de San José y en la ría del Deseado) y fuera del país, llegándose a la conclusión, en un informe de 1929, de que esas mareas son utilizables.

73. LOS ESTUDIOS ASTRONÓMICOS Y METEOROLÓGICOS

La labor astronómica argentina continuó desarrollándo se durante este siglo, en gran parte, alrededor de sus dos grandes observatorios.

El Observatorio de Córdoba pasó del "período astronómico" al "período astrofísico", al inaugurarse en 1942 una Estación Astrofísica en Bosque Alegre, en las Sierras Chicas, que dispone del telescopio más grande de Sudamérica: un reflector de 154 cm de diámetro.

Además de estudios de astronomía de posición, en especial determinación de órbitas, el Observatorio realiza estudios sobre enanas blancas, nubes magallánicas, etcétera.

El Observatorio, especialmente cuando ENRIQUE GAVIOLA asumió su dirección en 1937, se convirtió en un centro científico de primer orden con personal, astrónomos y físicos, con dedicación exclusiva; un excelente taller de óptica; seminario científico, etcétera.

Por su parte, el Observatorio de La Plata inició una nueva era en su vida científica al separarse, en 1920, de la Facultad de Ciencias Matemáticas, formándose dos institutos independientes. El Observatorio, con el nombre de Instituto del Observatorio Astronómico, se convirtió en un establecimiento universitario destinado a la investigación y a la formación de astrónomos, llamándose para su dirección al astrofísico alemán JUAN HARTMANN, que orientó los estudios hacia su especialidad.

La investigación científica y la labor docente del Observatorio comprenden estudios de astronomía, astrofísica, geofísica y meteorología. Además de sus Publicaciones, ya citadas, el Observatorio editó unas Contribuciones geofísicas con los estudios e investigaciones sísmicos, hasta que en 1936 refundió sus publicaciones en tres series: Serie astronómica (las anteriores Publicaciones); Serie geofísica (las anteriores Contribuciones), y Serie geodésica.

A los dos grandes centros de estudio y de investigación, representados por los observatorios de Córdoba y de La Plata, debe agregarse el Observatorio Naval, instalado en Buenos Aires, encargado de dar la hora oficial del país, y el Observatorio de Física Cósmica de San Miguel, fundado en 1935, y que si bien pertenece a la Compañía de Jesús, se halla revestido de carácter oficial. Edita Publicaciones y no se ocupa de astronomía de posición, sino de astrofísica (en especial de rayos cósmicos), de electrometeorología y de geofísica.

Por último, el país cuenta con una próspera Sociedad de Amigos de la Astronomía, fundada en Buenos Aires en 1920 y que desde entonces edita una Revista Astronómica y un suplemento anual: Almanaque astronómico y Manual del aficionado. Posteriormente instaló un Observatorio en el Parque Centenario de Buenos Aires.

Los estudios meteorológicos en la Argentina adquirieron un renovado vigor a raíz de una ley de 1935 que creó la Dirección de Meteorología, Geofísica e Hidrología, en sustitución de la anterior Oficina Meteorológica Nacional, y en la que se centralizó toda la actividad meteorológica nacional y se coordinó la labor hidrológica y geofísica de todo el país.

En el orden meteorológico se amplió la red de observatorios y estaciones, que van desde La Quiaca a los 22º, hasta regiones australes a los 64º de latitud, y desde el Atlántico hasta las proximidades del monumento del Cristo Redentor a los 3830 m de altura. Los resultados meteorológicos aparecen desde 1902 en la Carta del tiempo, que es una de las más completas en su género, a la que se agregó en 1916 un Resumen mensual.

Además, la Dirección ha creado servicios de climatología, de meteorología marítima, de meteorología agrícola, etcétera, y ha centralizado los servicios aerológicos a fin de facilitar la navegación aérea, instalando estaciones de sondajes con globos piloto y tomando a su cargo la organización, desarrollo y control de los estudios respectivos, así como la confección de cartas aerológicas, etcétera.

En lo que se refiere a los servicios geofísicos, los más importantes son los sismométricos para los que se dispone de un observatorio especial: el Observatorio de Buenos Aires (antes Villa Ortúzar); y los geomagnéticos, respecto de los cuales existe desde 1904 un observatorio magnético en Pilar (provincia de Córdoba), dirigido entre 1915 y 1922 por el físico estadounidense BIGELOW, y que se ocupa de magnetismo terrestre, de electricidad atmosférica y de radiación solar.

Los servicios hidrológicos, finalmente, tienen a su cargo en especial los de carácter pluviométrico e hidrométrico, así como la coordinación de su labor con la de las reparticiones que realizan estudios similares, y la confección de la Carta de Aguas del país. Con estas actividades están vinculados los estudios hidrográficos, cuyos centros son, en la Argentina, el Servicio Hidrográfico dependiente del Ministerio de Marina, que edita varias publicaciones: Anales hidrográficos, Almanaque Náutico, Tablas de marea; y la Dirección General de Navegación y Puertos dependiente del Ministerio de Obras Públicas que, entre otras publicaciones, edita un Anuario Hidrográfico.

74. LOS ESTUDIOS GEOGRÁFICOS Y LAS EXPEDICIONES A LA ANTARTIDA

El centro más importante de los estudios geográficos y conexos (gravimétricos, topográficos, geodésicos, etcétera) siguió siendo el Instituto Geográfico Militar, que en este siglo asumió tareas de colaboración internacional: representación de la Argentina en la Unión Geodésica y Geofísica Internacional, confección de la carta mundial al millonésimo, servicio internacional de la hora, etcétera.

En 1941, por la llamada "ley de la Carta", se encomendaron al Instituto los "trabajos geodésicos fundamentales y el evantamiento topográfico de todo el territorio de la Nación", tareas que a fines de 1949 comprendían una red principal de triangulación extendida a las regiones del litoral y del centro de la República; y trabajos de nivelación y de gravimetría que abarcaban parte de las provincias de Buenos Aires y de Córdoba, y de la gobernación de La Pampa.

Entre los institutos universitarios vinculados con los estudios geográficos, citemos el Instituto de Investigaciones Geográficas de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, fundado y dirigido por OUTES en 1917, y que en 1930 pasó a depender del Museo Etnográfico. Ese Instituto editó dos series de Publicaciones, una con memorias originales y documentos, y otra con material cartográfico, planimétrico e iconográfico.

En cuanto a las instituciones privadas, el meritorio Instituto Geográfico Argentino fue sustituido en 1922 por la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos "Gaea", fundada propósito de estimular los estudios e investigaciones de carácter geográfico en sentido general (geodesia, topografía, geofísica y morfología y cartografía, biogeografía, geología, climatología y didáctica), y organizar reuniones científicas. Desde 1925 edita sus Anales, más conocidos por nombre de la institución: Gaea.

Durante este siglo continuaron las expediciones científicas a la Antártida. Ya en 1923 el transporte Guardia Nacional, al mando del capitán de fragata RICARDO VAGO hizo un reconocimiento de las Georgias del Sur al relevar el personal de las Orcadas, mientras que en 1942 y 1943 el transporte Primero de Mayo, al mando de los capitanes de fragata A. ODDERA Y S. HARRIAGUE, respectivamente, realizó relevamientos hidrográficos y aerofotográficos por los mares australes.

Pero sin duda la expedición más importante ha sido la dirigida en 1947 por el capitán de fragata LUIS M. GARCÍA, compuesta de los transportes Patagonia y Chaco, el primero con un avión anfibio en su popa, el buque tanque Ministro Ezcurra, el ballenero Don Samuel, y los rastreadores Granville y Ona que constituyeron un grupo de apoyo que permaneció en Ushuaia. Más tarde, en plena Antártida, se reunieron a la expedición los patrulleros King y Murature.

La misión fijada y cumplida por esa expedición comprendio la continuación de los trabajos hidrográficos y aerofotográficos iniciados en 1942, así como la realización de estudios oceanográficos y meteorológicos, y relevamientos de carácter expeditivo; la instalación de un observatorio meteorológico permanente, con personal militar de la Marina de Guerra, más austral que el de las Orcadas, observatorio que se inauguró a fines de marzo de ese año en la isla Gamma del archipiélago Melchior, y la erección de un faro: el "Patagonia" que se instaló en la Punta Py de la isla Doumer a los 64º 52' de latitud sur.

75. LA MEDICIÓN DE UN ARCO DE MERIDIANO

Vinculada con los trabajos geodésicos se está actualmente realizando en la Argentina una empresa científica de gran envergadura: la medición de un arco de meridiano, dispuesta por ley nacional de fines de 1936, pero cuyo animador fue el ingeniero FÉLIX AGUILAR, astrónomo argentino que tuvo a su cargo la estación de Oncativo y fue director del Observatorio de La Plata en los períodos: 1919-1921 y desde 1934 hasta su fallecimiento en 1943. En 1934 el ingeniero AGUILAR solicitó de la Universidad de La Plata que prestara su auspicio a un proyecto de ley que acompañaba, por el cual se resolvía "la medición de un arco de meridiano a lo largo de todo el territorio nacional, destinada a satisfacer las necesidades prácticas de las obras públicas y de la investigación de la forma y dimensiones de la Tierra", y cuyos trabajos se declaraban "de utilidad pública".

Obtenido el apoyo de la Universidad, se convirtió el Proyecto en ley y según ésta la dirección científica y administrativa de los trabajos se confiaba a una comisión autónoma, cuyo primer presidente fue AGUILAR, formada por representantes del Servicio Hidrográfico, del Instituto Geográfico Militar, de las Universidades de Buenos Aires, de La Plata y de Córdoba, y del Museo de La Plata, aunque la colaboración efectiva de la obra "con todo el personal y material disponible" estaba a cargo de las primeras cuatro instituciones.

Tal obra ha de representar la contribución argentina al conocimiento de la forma y de las dimensiones de la Tierra y ha de revestir singular importancia, por las excepcionales condiciones que brinda la situación geográfica de nuestro país: su parcial ubicación al sur del paralelo 40 del hemisferio austral, región en la que hasta ahora no existen mediciones de arco, la condición favorable de la región central y oriental de su territorio uniformemente llana y con amplia plataforma submarina, y, sobre todo, la especialísima circunstancia de ser la Argentina el país que se extiende hacia las latitudes australes más bajas. Pero, además de satisfacer una finalidad científica de carácter internacional, la medición del arco de meridiano se propone servir múltiples fines científicos, culturales y económicos dentro de la órbita nacional.

El trabajo proyectado se desarrolla a lo largo de todo el país siguiendo el meridiano 64, desde la frontera norte hasta el paralelo 40, y el meridiano 70 desde éste hasta el confín austral del territorio. Será como la columna, vertebral del esqueleto geodésico del territorio, y facilitará la vinculación con los trabajos existentes y futuros.

La medición del arco, cuyo desarrollo es de unos 400 km, comprende toda una serie de trabajos científicos: geodésicos (mediciones angulares y de bases, y nivelación de alta precisión que en la Patagonia se vinculará a estaciones mareográficas), astronómicos (medidas de longitud, latitud y azimut), gravimétricos y magnéticos.

Además la empresa permitirá realizar investigaciones sistemáticas en el campo de las ciencias naturales, que se llevarán a cabo simultáneamente con las anteriores en la vasta zona de operaciones de unos 200.000 km2. Por lo pronto, los naturalistas encargados de las investigaciones en sus respectivas especialidades, participarán de los medios de movilidad y de los campamentos de las comisiones geodésicas; además, como las operaciones de éstas exigen el recorrido del terreno en diversas estaciones del año, ciertos estudios, como los botánicos, que requieren la observación continuada durante un ciclo anual se verán notablemente favorecidos.

Además de los trabajos de índole general, de simple recolección de ejemplares faunísticos, florales y mineralógicos, que por su número y procedencia podrían constituir una excelente base para una labor futura más amplia, podrá realizarse en el campo de las ciencias naturales una serie de trabajos, respecto de los cuales los especialistas del Museo de La Plata han propuesto que:

a) Los estudios zoológicos podrán realizarse con una orientación ecológica y zoogeográfica. Por otra parte, se podrá subsanar la deficiencia en el conocimiento de la fauna, en especial ictiológica, de la región central del país, y se podrá explorar y caracterizar biológicamente la vasta zona de la Patagonia y de la Tierra del Fuego, cuya riqueza faunística no figura mayormente en los museos argentinos, por cuanto la mayor parte de las expediciones antárticas han sido extranjeras.

b) En botánica el estudio sobre el terreno abarcará todas las grandes zonas de la vegetación argentina, y delimitadas como están las formaciones fitogeográfícas resulta de interés biológico muy grande estudiar la infiltración mutua de las zonas, sobre todo en relación con la naturaleza del suelo. Por otra parte se considera necesario el estudio renovado de las dos zonas naturales de vegetación de Tierra del Fuego, que jamás podría realizarse con tanta prolijidad como en esta ocasión.

c) Desde el punto de vista geológico se podrán realizar los estudios de las plataformas continentales y el de las regiones montañosas de origen reciente, así como el de los troncos de antiguas formaciones en las zonas pampeanas, en las del norte argentino y en la patagónica. En estas dos últimas las investigaciones geológicas podrán orientarse hacia la ubicación de nuevos yacimientos petrolíferos. Por otra parte la interpretación de los hechos geológicos será ayudada por las determinaciones gravimétricas y magnéticas.

d) El arco atravesará zonas que aún no han sido estudiadas paleontológicamente, y por tanto las operaciones permitirán poner en descubierto su riqueza en fósiles.

e) Y finalmente, desde el punto de vista antropológico y etnográfico se podrán efectuar estudios en condiciones excepcionalmente ventajosas en la región chaqueña, en la que aún quedan centros de población indígena, con sus usos y costumbres, así como se podrá extraer de la region pampeana que atravesarán las comisiones medidoras del arco, material de los indígenas de esa región que irá a enriquecer las colecciones del Museo.

Para esta vasta obra se había previsto una duración de doce años, pero durará más, pues la segunda guerra mundial entorpeció e impidio la adquisición de los materiales e instrumentos necesarios. Las operaciones geodésicas, a cargo del Instituto Geográfico Militar, se iniciaron a mediados de 1938 y en 1949 se habían hecho conocer los trabajos en el tramo comprendido entre los paralelos 24 y 30.

76. LOS ESTUDIOS BIOLÓGICOS

La rama de las ciencias biológicas que adquirió en la Argentina mayor vigor y desarrollo es la fisiología, debido en gran parte a la labor, como investigador y como maestro, de BERNARDO A. HOUSSAY, Premio Nobel de Fisiología y Medicina (1947), fundador en 1919 y primer director del Instituto de Fisiología, de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos, Aires, que adquirió bajo su dirección un prestigio científico de renombre universal. La labor de HOUSSAY y de sus colaboradores se puso en evidencia en más de mil trabajos sobre la función de la hipófisis y de las glándulas suprarrenales, sobre el mecanismo de la hipertensión de origen renal, sobre la patogenia de la diabetes, etcétera. Del Instituto de Fisiología de Buenos Aires salieron los profesores universitarios de fisiología, y los primeros directores de los dos Institutos homónimos de Córdoba y de Rosario.

También se debe a la iniciativa del profesor HOUSSAY la fundación, en 1920, de la Sociedad Argentina de Biología, con filiales en Rosario y en Córdoba, que edita la Revista de la Sociedad Argentina de Biología. Agreguemos que en 1950 apareció en Buenos Aires Acta Physiologica Latinoamericana, publicación trimestral destinada a difundir los trabajos de fisiología y ramas afines de los investigadores latinoamericanos.

En 1943, cuando el gobierno dispuso la cesantía de un grupo de intelectuales (entre los cuales figuraban los directores de los tres institutos de fisiología del país), firmantes de un manifiesto en el que se expresaban anhelos de democracia efectiva y de solidaridad americana, surgió por obra de una iniciativa privada local que luego se convirtió en la Fundación Juan Bautista Sauberan y a la que se agregó una importante ayuda de la Rockefeller Foundation, el Instituto de Biología y Medicina Experimental, que por la acogida que encontraron en él HOUSSAY y sus colaboradores se convirtió muy pronto en un centro de investigación científica. En 1945 el profesor HOUSSAY volvió a la cátedra, aunque por poco tiempo, y el Instituto, bajo la dirección ahora de otro prestigioso fisiólogo: EDUARDO BRAUN MENÉNDEZ, continuó desarrollando su labor científica que dio a conocer ese mismo año en su primer Memoria.

Posteriormente surgieron en Córdoba y en Rosario iniciativas semejantes: en 1947 se fundó en Córdoba el Instituto de Investigación Médica para promoción de la medicina científica, cuya primer Memoria apareció en 1950, y a fines de 1948, y siempre por esfuerzos privados, se creó en Rosario el Instituto de Investigaciones Médicas.

Pasando a otras ramas de la biología, mencionemos que los estudios microbiológicos tienen su principal centro en el Instituto Bacteriológico, organismo oficial que realiza investigaciones sobre inmunidad, entomología médica, parasitología; teniendo además a su cargo la preparación de sueros y de vacunas. El Instituto adquirió importancia científica hacia 1913, y sobre todo algo más tarde, bajo la dirección del prestigioso químico ALFREDO SORDELLI. El Instituto publica: Revista del Instituto Bacteriológico y Folia Biológica.

También en el Ministerio de Agricultura existe un Instituto de Bacteriología, aunque dedicado con preferencia a los problemas bacteriológicos vinculados con la agricultura y la ganadería. Por último, citemos que en 1948 se constituye la Asociación Argentina de Microbiología que agrupa a los cultores de estos estudios.

De parasitología, aunque más especialmente de enfermedades tropicales, se ocupa la Misión de Estudios de Patología Regional Argentina que, lo mismo que la Sociedad Argentina de Patología Regional del Norte, surgió hacia 1926 por obra de SALVADOR MAZZA, primer director de la Misión. Esa Misión, que realiza estudios sistemáticos sobre la enfermedad de Chagas, funciona en Jujuy y depende de la Universidad de Buenos Aires. La Misión y la Sociedad publican respectivamente Monografías y Publicaciones.

Una institución semejante a la anterior fue creada en 1942 por la Universidad de Tucumán, con centro en esta ciudad y misiones en Jujuy y en Resistencia. Publica desde 1948 Anales.

También la Academia de Medicina de Buenos Aires, la vieja academia de la época de Rivadavia que en 1918, casi después de un siglo, reinició sus publicaciones editando un Boletín, fue origen de centros de estudios biológicos. De esta institución dependio un instituto dedicado especialmente al estudio del cáncer que pasó luego a depender de la Universidad; denominado Instituto de Medicina Experimental para el estudio y tratamiento del cáncer, su primer director fue ÁNGEL H. ROFFO, y publicó durante más de veinte años (1924-1944) un Boletín con los trabajos del mismo; en 1950 reapareció el órgano del Instituto con el nombre de Anales. Además en 1938 la Academia creó un Instituto de Investigaciones físicas aplicadas a la patología humana, que dirige el eminente clínico MARIANO R. CASTEX y que desde 1941 publica Anales.

Volviendo a las ramas especializadas de la biología, digamos que los estudios histológicos, además de los centros universitarios, cuentan en la Argentina con un instituto privado: el Laboratorio de Histología Normal y Patológica, fundado y dirigido en 1940 por el profesor español PÍO DEL RÍO HORTEGA. Ese Laboratorio, sostenido por la benemérita Institución Cultural Española, que ya en 1925 había invitado DEL RÍO a ocupar su cátedra de cultura española, edita una Revista con los trabajos que en él se realizan.

En los estudios embriológicos se destacó MIGUEL FERNÁNDEZ, formado en Alemania, zoólogo del Museo de La Plata desde 1906 y profesor de Córdoba desde 1927, y al que se debe, entre otros, el descubrimiento de la poliembronía específica de los mamíferos: mientras que en los estudios neurobiológicos se destaca CHRISTOFREDO JAKOB, llegado a la Argentina en 1899, y profesor de biología en la Facultad de Filosofía de Buenos Aires y en la de Humanidades de La Plata.

Por último, es materialmerite imposible reseñar las numerosas institituciones y publicaciones, oficiales o privadas, que se dedican a la medicina o a algunas de sus ramas, y en las que, por tanto, muchas de sus investigaciones o trabajos poseen interés biológico. Hagamos una excepción con el Instituto de Farmacología, dependiente de la Facultad de Medicina de Rosario, único dedicado exclusivamente a ese género de estudios; con el Centro de Investigaciones Cardiológicas, fundado en Buenos Aires en 1944 gracias a la generosidad de la Fundación Virginio F. Grego; y con la revista Endocrinología, publicada por el Instituto Nacional de Endocrinología en 1950.

Los estudios oceanográficos y de biología marina se cultivan en el país en la Estación Hidrobiológica Marina, establecida en 1938 en Quequén por el Museo de Buenos Aires; en las estaciones semejantes que ha instalado la Dirección de Piscicultura y Pesca del Ministerio de Agricultura; en el Servicio Hidrográfico del Ministerio de Marina, a cuyo cargo están casi totalmente los estudios de físicoquímica del mar; y en las Obras Sanitarias de la Nación, en cuyo Boletín aparecen los trabajos respectivos. Además el país cuenta con una institución privada: el Instituto Oceanográfico Argentino.

A los estudios de genética vegetal y fitotécnica, de fitopatología y parasitología vegetal, así como a los de zootecnia se dedican, ante todo, los institutos y publicaciones de las facultades de agronomía y veterinaria del país, destacándose en este sentido la labor del Instituto de Fitotecnia de Santa Catalina, dependiente de la Universidad de La Plata.

Por su parte el Ministerio de Agricultura dispone de numerosas dependencias, laboratorios y estaciones experimentales con fines semejantes. Últimamente, se han centralizado las investigaciones del Ministerio y desde 1947 aparece la Revista de Investigaciones Agrícolas con los trabajos originales, realizados por los técnicos de esas dependencias, vinculados con sanidad vegetal, fitotecnia, botánica, microbiología agrícola, suelos y agronomía. Para la información rápida de esos trabajos aparece desde 1948 un pequeño boletín.

En Tucumán existe una antigua Estación Experimental Agrícola que estudia, desde el punto de vista científico, todo lo pertinente a la producción de azúcar, y edita varias publicaciones; y en Santa Fe, desde 1934, existe un Instituto Experimental de Investigación y Fomento Agrícola que tiene como "misión investigar todos aquellos factores que influyan directamente o indirectamente sobre la producción agrícolaganadera de la provincia y especialmente la de fomentarla por todos los medios sobre base científica", y uno de cuyos departamentos, el de agronomía, con varios campos experimentales en la provincia, se ocupa de fitotecnia y de zootecnia. Los otros dos departamentos se ocupan, respectivamente, de química agrícola y edafología, y de economía rural y geografía agrícola.

Terminemos mencionando que en 1951 se proyectó por un grupo de especialistas argentinos y uruguayos, la organización de una Sociedad Rioplatense de Genética, con sede en Buenos Aires, cuyo objeto es estimular el desarrollo del estudio de la genética en todas las formas posibles.

También cuestiones de fitotecnia y de zootecnia aparecen en la Revista Argentina de Agronomía, nacida en 1934 como órgano de la Sociedad Argentina de Agronomía creada en ese año con el propósito de "estimular la investigación de las ciencias agronómicas, problemas científicos y técnicos"; y en la Revista zootécnica, dedicada a la agricultura, ganadería, ciencia veterinaria, agronomía y bacteriología.

77. LAS CIENCIAS NATURALES EN SENTIDO ESTRICTO

Los últimos párrafos del parágrafo anterior nos han llevado al campo de las ciencias naturales en sentido estricto: botánica, zoología, mineralogía y geología, campo en el que la investigación científica se halla más desarrollada. Esa labor, polarizada principalmente alrededor de los dos grandes museos argentinos, se va extendiendo a través de la obra de instituciones públicas y privadas.

En este período la actividad de la Academia de Ciencias de Córdoba, superada la etapa de decadencia 1890-1914, recobró cierto ritmo, en especial en sus publicaciones, apareciendo desde 1915 con más frecuencia sus Actas y su Boletín y editando un nuevo órgano, Miscelánea, del cual aparecieron algunos tomos entre 1920 y 1928 con trabajos de índole bibliográfica y de geografía cultural.

En el Museo de Buenos Aires, el sucesor de AMEGHINO fue un naturalista argentino de valor excepcional: ÁNGEL GALLARDO, ingeniero civil y luego doctor en ciencias naturales, que se ha ocupado de problemas de herencia, de cariocinesis, sentando su hipótesis de la división celular como un fenómeno bipolar de carácter electrocoloidal, y de entomología, en especial de hormigas. Se inició en la carrera universitaria en 1895 para llegar en 1932 al rectorado de la Universidad. Además de su destacada actuación científica, fue hombre público que ocupó elevados cargos diplomáticos.

Al frente del Museo, junto con su acción científica, se le deben las gestiones que permitieron que esa institución ocupe actualmente el amplio edificio propio en el Parque Centenario de Buenos Aires, que hizo posible la mejor ubicación y disposición de las colecciones y materiales del mismo.

La instalación en el nuevo local se hizo bajo la dirección de otro destacado naturalista, especialista en moluscos, MARTÍN DOELLO JURADO, que ocupó ese cargo desde 1923 hasta 1946.

Al conmemorarse en 1923 el primer centenario de la fundación del Museo, se cambió su nombre al establecerse que "El Museo Nacional de Historia Natural de Buenos Aires es la institución sostenida por el gobierno federal para todo lo que se relacione con la investigación científica del territorio nacional en su condición física presente y pasada, para la exposición de los materiales y métodos de trabajo de las ciencias naturales (en el sentido amplio de esta expresión) y para la difusión directa e indirecta de tales conocimientos entre el pueblo, y, en homenaje a su fundador, llevará desde la fecha el nombre de Museo Nacional de Historia Natural Bernardino Rivadavia." (Diez años después el adjetivo "nacional" fue sustituido por "argentino").

Además de la estación hidrobiológica que ya mencionamos, el Museo comprende secciones y colecciones de mineralogía y geología, paleontología, botánica, zoología, antropología, etnología, musicología indígena y arqueología. Por lo demás conservó tradicionalmente la colección de monedas y medallas iniciada en la época de Rivadavia, que en la actualidad, y muy incrementada, constituye su sección de numismática.

La publicación más importante del Museo continúa siendo los Anales; en 1919 inició la edición de un Catálogo de Numismática.

En cuanto al Museo de La Plata, en este período se convirtió en Instituto del Museo y Escuela Superior de Ciencias Naturales, al separarse de él en 1919 la Escuela de Química y Farmacia que dio lugar a una facultad independiente, y en 1921 los cursos de dibujo que precariamente habían funcionario en él desde su creación.

Realiza su triple función específica de investigación, docente y de exhibición pública a través de los departamentos de antropología, arqueología y etnografía este último incorporó en 1940 una magnífica Sala Peruana, de botánica, de geología y geografía física, de mineralogía y petrografía, de paleontología y de zoología. Su acción científica y su plan de publicaciones fueron ampliados notablemente bajo la dirección de JOAQUÍN FRENGUELLI, naturalista de origen italiano residente en la Argentina desde 1911, geólogo y especialista en diatomeas, que ocupó ese cargo desde 1935 hasta 1947. Además de los Anales, que se destinan a memorias de carácter monográfico de especial importancia y extensión, en 1935 se inició una nueva serie de la Revista, que consta de seis secciones publicadas en tomos separados con las contribuciones científicas de los colaboradores del Museo, y se editó una nueva publicación: Notas del Museo de La Plata, de formato pequeño, destinada a ser órgano de información rápida para fijar fechas y asegurar prioridades. A esas publicaciones se agregaron en 1937 las Publicaciones didácticas y de divulgación científica del Museo de La Plata, y en 1939 la Tesis del Museo de La Plata.

Además de los dos grandes museos de Buenos Aires y La Plata, existen en otras ciudades del país instituciones semejantes que, aunque de menor importancia, contribuyen al conocimiento y difusión de las ciencias naturales. Merece citarse en primer lugar Paraná, ciudad de brillante tradición a este respecto, que había albergado en 1854 y en 1884 los museos que dirigieran respectivamente BRAVARD y SCALABRINI. La tradición fue retomada en 1917 cuando una iniciativa estudiantil dotó a la ciudad de un Museo Popular, que en 1924 se convirtió en una institución escolar oficial, transformándose en 1934 en el Museo de Entre Ríos. Publica desde 1929 Memorias, y comprende las secciones clásicas de ciencias naturales y una de Historia y numismática, a las que en 1936 incorporó el Instituto "Martiniano Leguizamón" formado sobre la base de las colecciones históricas, folklóricas y demás materiales que pertenecieran al escritor e historiador entrerriano MARTINIANO LEGUIZAMÓN y que fueran donadas por sus herederos a esos efectos.

Dependientes de sus respectivas provincias existen también museos en Mendoza: Museo General Regional que en 1947 inició la publicación de su Revista; en Córdoba: Museo Provincial de Ciencias Naturales; en Santa Fe: Museo Escolar Florentino Ameghino; en Salta: Museo Provincial, etcétera.

Contribuyeron también a estimular la producción científica en el campo de las ciencias naturales los premios que en este período instituyeron en tal sentido diversas personas y entidades. Uno de los más antiguos es el premio creado en 1927 por la Municipalidad de Buenos Aires con el nombre de Eduardo L. Holmberg, en homenaje al 75º aniversario del ilustre naturalista, para el mejor trabajo en ciencias naturales del año, de autor argentino o extranjero con más de dos años de residencia.

De las distintas ramas de las ciencias naturales es probablemente la botánica la más cultivada en la Argentina. Tres legados importantes, vinculados a otros tantos hombres de ciencia, han constituido el núcleo de tres importantes institutos especialmente destinados a estudios botánicos.

CARLOS SPEGAZZINI, "la figura más excelsa de la botánica argentina", al decir de uno de sus biógrafos, llegó a la Argentina en 1879 con un flamante título de enólogo italiano, pero también con una labor científica ya promisoria realizada en el campo de la micología con su maestro, el célebre micólogo SACCARDO. El año siguiente, PUIGGARI lo incorpora al Gabinete de Historia Natural de la Facultad de Ciencias Físiconaturales, pasando luego, en 1885, a residir en La Plata, en cuya Universidad actuó hasta. Su labor botánica fue extraordinaria, pues, como dice HICKEN, "no existe un solo grupo ni familia de nuestra flora que no deba a SPEGAZZINI alguna contribución", pero es sin duda la micología la especialidad que más cultivó. Cuando SPEGAZZINI llega a la Argentina se conocen 39 especies de hongos; cuando él muere se conocen 4000, casi todas determinadas por él. Además, en 1924 editó una Revista Argentina de Botánica, cuyas cuatro entregas redactó íntegramente.

En su testamento hizo donación de sus colecciones y biblioteca, con su casa, al Museo de La Plata, con la condición de que se creara un Instituto de Botánica que llevara su nombre. Por eso el Instituto "Spegazzini" constituye hoy la Sección de Micología del Departamento de Botánica del Instituto del Museo de La Plata.

CRISTÓBAL M. HICKEN es otra vida consagrada a la investigación científica. Doctorado en 1900 y poco después profesor universitario, ha publicado numerosos trabajos y realizado muchos viajes, habiendo recorrido toda América. Fruto de sus trabajos y de sus viajes fue la organización de un Museo y Biblioteca que denominó "Darwinion", en el que reunió más de 10.000 libros dedicados en su mayor parte a la flora sudamericana, y cerca de 150.000 ejemplares de plantas (más de 50.000 especies distribuidas taxonómica y geográficamente). En 1922 inició la publicación de Darwiniana. Carpeta del "Darwinion". En 1924, HICKEN expresó el deseo de donar al Estado su "Darwinion" con las colecciones botánicas, la biblioteca, el edificio y el terreno, con la condición de crear una institución que se dedicara exclusivamente a investigaciones científicas, con exclusión de toda tarea docente, bajo la administración y superintendencia científica de la Academia de Ciencias de Buenos Aires. La donación se concretó y el antiguo "Laboratorio" de HICKEN es hoy el Instituto de Botánica "Darwinion".

Otra figura excelsa de la botánica argentina es la de MIGUEL LILLO. Autodidacto, se inició al lado de SCHICKENDANTZ consagrándose en su ciudad natal, Tucumán, a las ciencias naturales. Aunque su especialidad fue la dendrología, se ocupó de otras ramas de la botánica, de zoología y de meteorología, pues durante más de 40 años hizo observaciones pluviométricas y termométricas en Tucumán.

Al fallecer, LILLO legó a la Universidad Nacional de Tucumán sus ricas colecciones botánicas, ornitológicas y entomológicas, así como su buena biblioteca, la casa-quinta en que están instaladas y una importante suma de dinero para su debida conservación. Sobre la base de ese legado la Universidad creó el Instituto "Miguel Lillo", que ha desarrollado una intensa actividad científica, y un vasto plan de publicaciones, editando la revista de botánica Lilloa, la revista de zoología Acta Zoológica Lilloana, e iniciando la publicación, en grandes tomos suntuosamente ilustrados, de la Genera et Species Plantarum Argentinarum.

Otro importante centro de estudios botánicos, aunque en especial de materia médica, es el Instituto de Botánica y Farmacología de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires, ya citado, que edita desde principios de siglo una publicación periódica: Trabajos del Instituto de Botánica y Farmacología.

Además de existir en el territorio de la República varios jardines zoológicos y jardines botánicos, algunos de éstos especializados, el país cuenta con una Sociedad Argentina de Botánica, con sede en La Plata, nacida en 1945, que se propone agrupar a todos los botánicos y aficionados a la botánica, estimular la protección de la vegetación indígena, coordinar la terminología botánica, etcétera. En 1947 apareció su Boletín con trabajos científicos relativos a todas las ramas de la botánica, notas históricas, noticias, etcétera, y en 1951 organizó las Primeras Jornadas Botánicas Argentinas.

En cuanto a los estudios zoológicos, además de los centros mencionados, el país cuenta con varias asociaciones que agrupan a especialistas y aficionados en diversas ramas de esos estudios. Desde 1916 existe en Buenos Aires la Sociedad Ornitológica del Plata que publica, desde 1917, El Hornero y se dedica al estudio y protección de las aves. Desde 1925 existe, también en Buenos Aires, la Sociedad Entomológica Argentina cuya publicación, Revista de la Sociedad Entomológica, inicio su aparición el año siguiente. Por último, desde 1944, existe una Asociación Argentina de Artropodología que se propone fomentar el estudio y el conocimiento de los diversos grupos que constituyen el Phyllum Arthropoda, pertenecientes a la fauna argentina en particular y a la neotrópica en general.

En cuanto a los estudios mineralógicos y geológicos, ya señalamos la importancia que en los mismos tiene la Dirección General de Minas y Geología. Agreguemos que esta repartición colaboró en los estudios relativos a la mayor acumulación ferrífera conocida hasta la fecha en el país: el mineral de Zapla, cuyas exploraciones preliminares datan de 1940 y cuya explotación e industrialización inició en 1944 la Dirección General de Fabricaciones Militares, inaugurando en 1945 el primer alto horno y en 1951 el segundo.

Como institutos especiales citemos el Instituto de Fisiografía y Geología de la Facultad de Ciencias Matemáticas de Rosario, creado en 1936 con el objeto, entre otros, de realizar investigaciones fisiográficas, geológicas, mineralógicas, petrográficas y paleontológicas, y que hace conocer trabajos científicos sobre esos temas en sus Publicaciones; el Instituto de Geología, creado en 1945 en la Facultad de Ciencias de Buenos Aires con la doble finalidad de instituto de investigación y de escuela superior de ciencias geológicas; y el Instituto de Mineralogía y Geología de la Universidad de Tucumán que edita Cuadernos de mineralogía y geología.

Estos estudios cuentan además con dos instituciones privadas: la Sociedad Argentina de Minería y Geología, fundada en Buenos Aires en 1929, que desde ese mismo año edita la Revista Minera; y la Sociedad Geológica Argentina, nacida en 1945 y que el año siguiente publicó su Revista. Mientras la primera institución se propone realizar investigaciones científicas de carácter geológico y mineralógico, y un inventario general de los recursos minerales, así como también estudios acerca de la exploración y explotación de los yacimientos, e hidrogeológicos y de geología aplicada, es decir, se ocupa con preferencia de estudios mineros; la segunda institución tiende a una finalidad más científica, al propender al progreso de las ciencias geológicas en sentido amplio: mineralogía, petrografía, geología general e histórica, paleontología, etcétera, estimulando las investigaciones académicas, en especial las referentes al mejor conocimiento de la estructura geológica del suelo de la Argentina y de sus regiones vecinas.

Contribuyen también a los estudios geológicos las investigaciones relacionadas con el petróleo, cuyo centro es YPF, que edita un Boletín de informaciones petroleras y colabora en el sostenimiento de un Instituto del Petróleo en la Universidad de Cuyo; y las investigaciones edafológicas, tanto las del Instituto de Suelos del Ministerio de Agricultura, como las del Departamento de química agrícola y edafología del Instituto Experimental de Santa Fe.

78. LOS ESTUDIOS ANTROPOLÓGICOS

Los estudios antropológicos en sentido estricto: antropología física, arqueología, etnografía, lingüística y folklore, que en la Argentina se vinculan con los estudios de las ciencias naturales, tienen sus centros en los dos grandes museos y en algunas instituciones especializadas, de las cuales la más importante es el Museo Etnográfico de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires, ya citado, cuya dirección asumió en 1930 el eminente americanista, etnógrafo y arqueólogo, FÉLIX F. OUTES. En esa época el Museo se trasladó a un edificio más amplio, ya indispensable por la importancia y volumen de su material, que contaba entonces con más de 60.000 piezas. OUTES renovó también las publicaciones del Museo agregándole una revista de divulgación que denominó Solar; a su muerte, en 1939, ocupó la dirección otro distinguido arqueólogo argentino: el profesor FRANCISCO DE APARICIO.

En Córdoba existe un Museo Colonial, al cual el lingüista e historiador Monseñor PABLO CABRERA donó sus colecciones etnográficas; y un Instituto de arqueología, lingüística y folklore "Dr. Pablo Cabrera", dependiente de la Universidad, que se fundó en 1942 y que el año siguiente inició la edición de sus Publicaciones.

En Mendoza, dependiente de la Universidad de Cuyo, existe un Instituto de Etnografía Americana que edita Anales.

En Santa Fe existe un Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales provincial, creado en 1940 con el objeto de realizar investigaciones originales de carácter etnográfico, histórico, arqueológico y folklórico, vinculadas con la provincia. Ese mismo año el Departamento inició la edición de sus Publicaciones, a las que agregó en 1944 un Boletín; y en 1943 inauguró un Museo Etnográfico.

En Santiago del Estero, el Museo Arqueológico de la provincia ostenta sus ricas colecciones con el abundante material excavado de los yacimientos pertenecientes a lo que se ha dado en llamar la "cultura chaco-santiagueña".

Finalmente, cabe citar que en las ciudades de Catamarca y La Rioja también se han creado museos arqueológicos sobre la base de los elementos indígenas regionales.

En cuanto a las instituciones privadas, la Argentina cuenta desde 1935 con una Sociedad Argentina de Antropología, que realiza reuniones científicas anuales con el nombre de "Semana de Antropología" y que desde 1937 edita Publicaciones.

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