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  • Héctor Raúl Triccó

La miel, uno de los alimentos más antiguos de la humanidad, es natural y sabrosa por sus propiedades organolépticas para la alimentación diaria. Conocer sus características y virtudes podría ser muy importante para que en un futuro se incorpore en la dieta de los argentinos.

Desde la antigüedad el ser humano ha satisfecho el gusto por el sabor dulce con frutas y miel. Alimentos naturales que contienen no sólo azúcares, sino también vitaminas, minerales, enzimas, ácidos orgánicos y proteínas. Sin embargo hoy, el azúcar (sacarosa refinada y cristalizada contenida en el jugo de la caña y otras especies, como por ejemplo, la remolacha) ha desplazado a todas estas fuentes, utilizándose en el hogar y en infinidad de procesos industriales.

Es ámpliamente conocido que existen otros edulcorantes. La miel, es uno de ellos, que puede sustituir al azúcar en todas sus aplicaciones, siendo un alimento natural elaborado por las abejas melíferas a partir del néctar de las flores.

La positiva acción que ejerce la miel sobre el organismo humano, se atribuye a sus componentes minerales y azúcares compuestos por glucosa y fructosa. Además su contenido en aceites esenciales y balsámicos tienen la propiedad de desinfectar y tonificar las vías respiratorias. Lo mismo sucede con el fósforo y el ácido fórmico, éste último, es un eficaz antiséptico, así como las hormonas y vitaminas, que también desempeñan un papel de activos catalizadores, capaces de liberar la energía contenida en potencia en otros alimentos.

Se dice que el simple consumo regular de miel provoca una acción positiva sobre los corazones castigados por el stress, aumenta la cantidad de glucógeno disponible en el hígado, además de desarrollar una función hepato-protectora, no necesitando una previa digestión.

También actúa favorablemente como sedante y en los casos de molestias del estómago; Su consumo diario aumenta la tasa de hemoglobina en la sangre debido al aporte de hierro que enriquece los glóbulos rojos evitando la anemia. Estas y otras cualidades son ámpliamente reconocidas.

Siempre se destacó a este producto no solamente por sus propiedades alimenticias y energéticas, sino como se expresó anteriormente, por ser una importantísima fuente natural de minerales, entre ellos el calcio, que tiene la propiedad de fortalecer los huesos y los dientes en combinación con los azúcares y vitaminas, que actúan produciendo una acción preventiva y terapéutica de las enfermedades en el organismo humano.

Todos los años cuando comienza la temporada otoñal, con la llegada de los primeros fríos, se incrementan notablemente las enfermedades de las vías respiratorias. Por consiguiente, al primer remedio que tradicionalmente se recurre es al consumo de miel, resultando ser una costumbre de mucho arraigo desde la antigüedad por su acción antimicrobiana, como calmante y descongestivo en afecciones de la garganta o de orígenes bronquiales.

Es así, que en nuestro país, la gran mayoría de los habitantes demandan a la miel como medicamento. Pero son pocos los que la ingieren a lo largo de todo el año, incorporándola como alimento o edulcorante en la mesa familiar. Indudablemente en la mayoría de los casos, por desconocimiento de sus propiedades.

Este producto también es valorizado por sus cualidades en la buena cocina, en todo lo que se deba endulzar reemplazando al azúcar, entre otros usos, para contribuir a humectar, los preparados de confitería, eliminando en las masas y postres la porosidad y sequedad; Para gratinar carnes realza el sabor brindándole una excelente presentación. También se destaca por su aporte en los derivados lácteos, como ser en la preparación de dulces de leche, helados y yogures.

Argentina, es el tercer productor mundial de miel de primera calidad, después de China y los Estados Unidos y desde 1997 ocupa el primer lugar como exportador con volúmenes que han superado las 80.000 toneladas anuales.

A lo largo de nuestro territorio, con una extraordinaria riqueza de variadas fuentes florales y las especiales condiciones climáticas de las principales regiones productoras, como la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa, favorecen a la apicultura como una actividad en franca expansión y sobre todo, con las posibilidades de producir mieles ecológicas o especiales. Estas últimas se distinguen por la región geográfica a la que pertenecen y por sus orígenes botánicos, siendo más valiosas las monofloras, es decir las provenientes de una misma familia, género o especie vegetal, que las polifloras, que resultan de la mezcla de secreciones, polen y néctar de varias clases de flores.

Sin embargo, el consumo nacional de miel es relativamente bajo, aproximadamente 250 gramos por habitante/año, en comparación al de los países industrializados del primer mundo, que en varios de ellos alcanza a los 2 kg./hab./año. Si bien el consumo local es relativamente reducido, ello no significa que el mercado interno no sea potencialmente atractivo.

Sin lugar a dudas, sería muy importante que los organismos e instituciones orienten y promuevan acciones para mejorar el consumo de miel en el país, como por ejemplo, desarrollar campañas publicitarias, reducción de impuestos para el mercado interno, sugerir la incorporación en los menúes alimenticios en los comedores públicos (escuelas, hospitales, centros comunitarios, etc.)

Para el ama de casa, también conviene destacar algunas recomendaciones, que seguramente ayudarán a elegir un buen producto a la hora de comprar miel:

  • Adquirir mieles adecuadamente etiquetadas.
  • Controlar la fecha de envasado. Debe ser del año o de la última temporada (la cosecha se realiza en verano).
  • Rechazar mieles fraccionadas en envases reciclados.
  • La miel pura suele espesarse y cristalizarse. Si la prefiere líquida, caliéntela a baño maría.

Por último, hay que destacar el valioso y dinámico crecimiento en nuestro país, del sector apícola, duplicándose en el último quinquenio. Pero también hay que observar la tendencia negativa en la rentabilidad apícola en las ultimas 4 cosechas, situación que se agravará en lo sucesivo si no corrige la barrera arancelaria interpuesta recientemente por los Estados Unidos a las exportaciones argentinas de miel. Este país es nuestro principal comprador con alrededor del 50% del volumen exportado.

Ahora mas que nunca hay que redoblar los esfuerzos para incrementar nuestro mercado interno, promocionando a uno de los alimentos más antiguos de la humanidad, agradable por sus propiedades organolépticas y con relevantes características y virtudes naturales.

Bibliografía Editar

  1. Los Lirios - Revista de Apicultura - Año 3. Nº 25. (1998).
  2. Root, A. I. (1998) ABC y XYZ de la Apicultura. 37º edición. Editorial Hesmiferio Sur. Argentina;. 723 Pag.
  3. Triccó, H. R. (1998). Mercado y rentabilidad de la actividad Apicola. INTA - Proyecto de Diversificación Productiva . Serie "C" num.18.
  4. Werthein I. (1995). El Apicultor..Futuro privligiado de la industria agropecuaria; edición El Arca. Argentina: 110 Pag.



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