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La fiebre del enjambrazón Editar

  • José Ramón Luis-Yagüe Sánchez

Introducción Editar

Como señala Javier Cabezas de Montemayor, en una obra publicada en 1945, titulada Colmena fuerte, cosecha abundante, obtener grandes cosechas es el propósito fundamental de toda explotación apícola, y para lograrlas en apicultura la regla de oro es tener siempre colmenas pobladísimas, coincidiendo con la época de la gran mielada.

Este axioma, conocido y reconocido por todos los autores y por todos los apicultores fue explicado científicamente por MacDonald, quien en un trabajo ya clásico afirma que 20.000 abejas pecoreadoras recolectan en un día de mielada 250 gramos de miel; 30.000 abejas recogen 750 gramos de miel; 40.000 abejas dos kilos y 50.000 tres kilos de miel.

Es indiscutible que la cantidad de miel recogida crece en una proporción mucho mayor que la del número de abejas pecoreadoras, lo que se explica tanto por la mayor capacidad de acarreo como por el hecho de disponer de un mayor número de abejas que intervienen en todo el proceso de transferencia del néctar y maduración de la miel dentro de la colmena.

Con independencia de circunstancias de carácter sanitario (enfermedades o parasitosis) o de deficiencias en la capacidad de puesta de la reina, la pérdida de abejas en una colmena se debe fundamentalmente a la salida natural de enjambres.

La enjambrazón es el mecanismo natural de reproducción de la colonia, que se pone en marcha o se dispara cuando se cumplen determinados estímulos con determinadas intensidades. Distintas colonias tienen distintos umbrales de "disparo" del comportamiento instintivo de enjambrar. Aunque se ha escrito mucho sobre estos mecanismos o estímulos que inducen la enjambrazón, aún no se dispone de una teoría sólida y totalmente contrastada que permita explicar suficientemente las circunstancias y determinantes que inducen a una colonia a enjambrar.

El objeto de este artículo es precisamente sintetizar todas estas teorías, o al menos las que cuentan con una mayor evidencia científica, en el convencimiento de que si algún día logramos desentrañar el misterio de la enjambrazón, podremos controlar científicamente la producción de enjambres y la potencia de las colonias.

Teorías sobre la producción de la enjambrazón Editar

Existen diversas teorías en relación con los mecanismos o estímulos que desencadenan la “fiebre de enjambrazón”. Las más citadas y aceptadas por los diferentes autores son las siguientes:

  • 1. Falta de espacio
  • 2. Temperatura de la colonia
  • 3. Hormonal o de las ferormonas
  • 4. Desequilibrio entre abejas nodrizas y pecoreadoras.
  • 5. Sanitario
  • 6. Instintivo de raza o genético.
  • 7. Climatológico
  • 8. Idiopatico

Teoría de la falta de espacio Editar

Es, sin ninguna duda la más antigua de todas, y que tiene menos base científica. Se basa en suponer que la enjambrazón se produce ante una aumento de la población de abejas, que superaría la capacidad de la colmena en la que están situadas, o la de los cuadros de cera que están trabajando.

En base a esta teoría se proponía combatir la enjambrazón dando mas espacio a la colmena, mediante la adición de alzas y cuadros con cera. La experiencia demuestra que es una medida paliativa que no consigue frenar la “fiebre de enjambrazón”.

Teoría de la temperatura de la colonia Editar

Algunos apicultores han intentado relacionar incrementos en la temperatura interior de la colonia con la enjambrazón. De hecho el termino “fiebre de la enjambrazón” se debe a que se determinó que en el momento de la salida del enjambre la temperatura interior de la colonia estaba entorno a los 40 grados centígrados.

Por ello se propugnaba “poner las colmenas a la sombra” o protegerlas durante los periodos de calor del verano. Al igual que frente a la teoría anterior, la experiencia demuestra que esta medida es totalmente inútil, y que las abejas disponen de mecanismos muy adecuados para mantener la colonia dentro de unos limites de temperatura idóneos y acordes con la estación del año, la población disponible y el nivel de cria. Mecanismos que incluyen la creación de corrientes de aire en el interior de la colonia, para lo que las abejas baten enérgicamente las alas desde la piquera, reforzado la circulación desde los cuadros o la tabla del fondo, y la dispersión o pulverización de agua en el interior de la colonia.

Teoría hormonal o de las ferormonas Editar

Las ferormonas son sustancias de naturaleza hormonal, volátiles, que son segregadas por todas las especies vivas, que mediante una impresión del sentido del olfato dan lugar a una determinada conducta y que cumplen diversas funciones, que incluyen desde la identificación de los individuos de una determinada colonia o especie hasta aspectos relacionados con la conducta sexual.

Se han identificado diferentes tipos de ferormonas segregadas tanto por las abejas como por la propia reina.

La teoría de las ferormonas en la “fiebre de la enjambrazón” tiene su base en la segregación por parte de la reina de una ferormona, denominada “ferormona real”, que es segregada por las glandulas mandibulares de la reina en condiciones normales y que actúa como factor de cohesión de la colonia. Variaciones en el nivel de secreción de esta ferormona podrían estar relacionadas con la enjambrazón y con la estimulación para producir nuevas reinas.

El nivel de secreción –intensidad y tal vez otras cualidades de la ferormona real- parecen estar en relación con la edad de la reina. Cuando la reina es vieja, el nivel de secreción es muy bajo, pudiendo llegar incluso a desaparecer.

Hay otros factores que podríamos denominar “extrínsecos” que influyen sobre la “dispersión” de la ferormona por la colonia, y de esta forma afectan a este factor de cohesión, como son:

  • Un incremento importante de la población, lo que hace que las abejas "tocan" a menos ferormona real.
  • Bloqueo de la reina en unos determinados panales, para efectuar una puesta intensiva, relacionada con una importante entrada de néctar en la colonia.
  • Bloqueo mecánico de la reina, que la impide transitar por determinadas zonas de la colonia.

Por tanto, a partir de esta teoría podemos actuar sobre “la enjambrazón" por varias vías:

Dando un volumen adecuado a la colonia, para no interferir el reparto de la ferormona real. Algunos autores mantienen que el reparto de la ferormona lo hace la reina mediante unas almohadillas de las patas, por lo que por donde ella no pisa no se difunde la ferormona, decayendo su influencia sobre las abejas. En contra de esta teoría de “dispersión” estaría el hecho, en primer lugar, de la segrección mandibular de esta ferormona, al que se une que la circulación de la reina por los panales durante la época de ovificación, que es cuando se producen enjambres, se limita fundamentalmente a las zonas de puesta, empujada por las propias abejas que la van dirigiendo hacia aquellas celdillas preparadas para recibir los huevos. A favor de esta teoría está el hecho de que los fabricantes de jaulas para reinas, tipo tubular se han visto obligados a aumentar el tamaño de sus jaulas, debido a las protestas de los criadores profesionales de reinas que detectaban aceptaciones muy bajas y fracasos de las reinas introducidas en jaulas pequeñas, en las que las reinas no podían escapar a la atracción que hacían las abejas sobre las patas para liberarlas a través del enrejado de la jaula, lo que dañaba e incluso eliminaba las almohadillas terminales de las patas de la reina. Otros autores sostienen que en el reparto de la ferormona intervienen las abejas nodrizas, quienes se impregnarían, por “contacto” de este producto, trasmitiendo la ferormona que es captada por los quimioreceptores de las antenas. A favor de esta explicación estaria, además de lo señalado en cuanto a la producción por las glandulas mandibulares, el hecho de que la reina al carecer de aparato bucal apto para alimentarse, es alimentada por las abejas nodrizas, quienes entran en contacto directo con ella, y estas a su vez difundirían la ferormona por el resto de la colonia.

Edad de las reinas, evitando tener reinas muy envejecidas, lo que por otra parte influye sobre la puesta, ya que esta decae también con la edad. Según estimaciones en colonias con reina de 1 año de edad enjambran el 20%, a la edad de 2 años el 40% y las de más de 2 hasta el 80%. Sin embargo el solo hecho de la edad de la reina no explica suficientemente la enjambrazón, porque aparte de la variación en el nivel de secreción de ferormona (cuestión no medida aún por ningún autor) podrían intervenir otros factores como es el número de huevos que pone la reina, y por tanto el número de abejas pecoreadoras en la colonia en relación con las nodrizas (lo que podríamos llamar el índice de reposición) que como se sabe va decayendo con la edad.

Desequilibrio entre abejas nodrizas y pecoreadoras. Editar

Posiblemente la teoría mejor fundamentada en cuanto a las causas de la enjambrazón es la del apicultor alemán Gerstung, que afirma se debe a la pérdida de un cierto equilibrio en la colonia entre el número de abejas nodrizas y pecoreadoras, a favor de las primeras, de tal forma que cuando este se rompe, por un incremento importante en el número de abejas nodrizas, se produce la enjambrazón.

Para analizar esta teoría hay que tener en cuenta una serie de factores bien conocidos, como son:

  • Que la reina comienza la puesta cuando, disponiendo de reservas suficientes, la temperatura interior de la colonia se sitúa entorno a los 24 grados centígrados, aunque la temperatura exterior sea mucho más baja, de tal forma que la puesta se interrumpe cuando la temperatura de la colonia desciende a los 22 grados.
  • Desde la puesta del huevo al nacimiento de la abeja obrera transcurren 21 días. Durante otros 21 días la abeja es nodriza, y a partir de esa fecha hasta los 50 días de vida media durante las épocas de mielada, la abeja es pecoreadora.
  • En los momentos de mayor ovificación la reina puede llegar a poner hasta 2.000 huevos diarios.

Si se hace una cuenta imaginaria de nacimientos y defunciones en una colmena fuerte, bien salida de la invernada, con reina fecunda que alcance el máximo de puesta a las cinco o seis semanas de reanudar la ovificación, puede comprobarse como a las tres semanas de llegar al máximo de puesta el número de abejas menores de 21 días casi duplica al de pecoreadoras. Este momento coincide con el inicio del deseo de enjambrar.

A favor de esta teoría esta el hecho de que las abejas que enjambran son precisamente, en su gran mayoría las pecoreadoras, que abandonan la colonia con la vieja reina, acompañada, muchas veces de reinas jóvenes, lo que ocasiona el consiguiente perjuicio para la capacidad de producción de miel de la colonia.

Método Snelgrove para el control de la enjambrazón. Editar

A partir de esta teoría el apicultor L. S. Snelgrove, presidente en los años 40 de la Asociación Apícola de Somerset y Vicepresidente de la Asociación Apícola de Gran Bretaña, desarrolló un método para dominar e impedir el deseo o “fiebre de la enjambrazón”, y cuya base reside precisamente en reinstarurar el equilibrio entre las abejas pecoreadoras y nodrizas en la colonia.

El método, en principio algo engorroso, ha sido reiteradamente ensayado con éxito en diferentes países y por distintos apicultores, con resultados satisfactorios.

Sanitario Editar

Es sabido que en determinadas condiciones sanitarias, o por deficiencias en la colmena o habitáculo de la colonia, se produce un abandono que aunque no puede ser calificado en puridad como una enjambrazón, sin embargo ocasiona la perdida de mayor o menor cantidad de abejas, en ocasiones sin que quede ninguna en la antigua colonia. En otros casos queda un pequeño número de abejas con su correspondiente reina. La intensidad de este abandono o “pseudoenjambrazón” depende del motivo sanitario que induce a la colonia a esta huida, que obedece más a un deseo de supervivencia que a un instinto de multiplicación.

En general las diferentes enfermedades y parasitosis, cuando alcanzan un determinado umbral, frente al cual la colonia se encuentra impotente para controlarlo, dan lugar a este abandono. Entre las causas sanitarias más frecuentes se encuentran:

  • Deficiencias mecánicas o físicas en la colmena, como son excesiva abertura de piquera, tablas rotas que dan lugar a pérdidas de calor o entrada de agentes extraños.
  • Varooasis.
  • Polilla.
  • Nosemiasis.
  • Loque europea y Loque americana.
  • Invasión por agentes extraños, como son ratones de campo, topos, musaraña,...

Por tanto el control de estas enfermedades y situaciones es la mejor manera de evitar la pérdida de la colonia.

Instintivo, de raza o genético. Editar

Se han identificado determinadas razas o subespecies de abejas que tienen una mayor tendencia a la producción de enjambres, lo que parece estar ligado a un factor genético, que no ha sido tipificado aún, tal vez porque a pesar de los enormes progresos que se han producido en el campo de la genómica, no hay ningún grupo de investigadores trabajando en la identificación genética en las abejas (creación de mapa genético).

Como se sabe la abeja pertenece al género Apis, especie mellifera, y dentro de ella existen diferentes razas, como son la A. m. mellifera, la A. m. iberica, la A. m. carnica, la A. m. ligustica, la A. m. caucasica.

Mediante cruces selectivos de razas se han logrado abejas que incorporan los caracteres más favorables de sus antecesores, en cuanto a producción de miel, fertilidad, resistencia a enfermedades, docilidad o tendencia a la enjambrazón.

El cruce más conocido es la abeja Buckfast, realizada por el padre Adam en el sur de Inglaterra, que contiene esencialmente los caracteres de A. m. ligustica y A. m. mellifera. Este cruce fue enriquecido mas tarde con abejas sahariensis y cárnica.

La abeja Buckfast da una cosecha aceptable y tiene una enjambrazón fácil de controlar, siendo además muy dócil.

Otros cruces interesantes son los que se han realizado entre A. m. ligustica y A. m. caucasica; A. m. caucasica y A. m. mellifera y Buckfast con A. m. mellifera.

Las experiencias más audaces sobre cruces entre razas de abejas condujo a la africanización, con unos resultados que no parecen ser los inicialmente deseados.

Por tanto la actitud más adecuada es seleccionar un tipo de abejas, que además de ser buenas recolectoras (lo que está relacionado con la longitud de la lengua), tengan una baja tendencia natural a la enjambrazón, una docilidad aceptable y buena invernada y resistencia a enfermedades.

Climatológico Editar

La abundancia de néctar es un factor que incide de diversas maneras en la enjambrazón. Pero además las floraciones “fuera de época”, unidas a temperaturas anormalmente altas para una determinada temporada, son circunstancias que generan un cierto desconcierto en la colonia e inducen a la enjambrazón. Se ha relacionado esta situación con el actual cambio climático, conocido como “calentamiento del planeta”, fenómeno del que lamentablemente estamos asistiendo solo a su inicio, y que según algunos expertos dará lugar a profundas modificaciones en el hábitat de la tierra.

Junto a esto es conocido que la climatología acelera o retrasa, e incluso impide el proceso natural e instintivo de la enjambrazón. Es sabido que después de un año climatológicamente malo al siguiente las colmenas enjambran más, aunque no se dispone de una teoría sólida que permita explicar esta situación, el fenómeno se ha relacionado con la edad de las reinas o con la producción de ferormona.

Conocer y valorar esta circunstancia ayuda indudablemente a controlar la enjambrazón y a captar el mayor número posible de enjambres naturales, mediante la preparación de “colonias trampa”

Idiopático Editar

El término “idiopático”, muy utilizado en las ciencias de la salud y la naturaleza, se usa para describir fenómenos o situaciones cuyo origen es aún desconocido, En el mismo sentido podríamos utilizarlo en apicultura para describir aquella “fiebre de enjambrazón” para la que no somos capaces de encontrar una causa objetiva que permita comprender el por qué se produce

Conclusiones. Editar

El fenómeno de la enjambrazón es el mecanismo natural e instintivo para la división o multiplicación de ese ser vivo y unitario que llamamos colonia de abejas. Con independencia de causas externas, como las sanitarias, su control solo es posible si conocemos los mecanismos íntimos que lo desencadenan.

Los métodos mas utilizados para controlar la enjambrazón, como son el dar un mayor espacio a la colonia, protegerla del sol en verano, suministrar panales con cera laminada o ya estirada o el destruir cada siete días las realeras construidas por una colonia que quiere enjambrar, no son útiles, y pueden acarrear serios perjuicios, dado que en ningún caso con estos métodos se consigue frenar “la fiebre de la enjambrazón" pudiendo incluso ocurrir que a base de destruir realeras, la colonia enjambre dejando una población huérfana.

La creación de enjambres artificiales tampoco es totalmente efectiva, dado que siempre es posible que se produzcan enjambres naturales (primarios o secundarios) además de la partición de la colonia que artificialmente producimos, con el consiguiente “doble o triple” debilitamiento de la colonia madre.

A pesar de lo mucho que se ha escrito sobre el tema (no hay libro de apicultura en el que no se dedique un capitulo a este fenómeno) no hay una sola teoría que permita explicar adecuadamente y por sí sola en todos los casos la producción de la enjambrazón, ni en especial la aparición de enjambres secundarios o terciarios en una colonia. Además hay aún muchos aspectos que desconocemos y para los que no disponemos todavía de una explicación racional, como es el hecho de la disminución del tamaño de la reina, previo a la salida del enjambre. Este fenómeno, ¿tiene alguna relación con la secreción de ferormona?. ¿Cuál es la relación, si es que existe, entre el número de huevos que pone la reina y la secrección de ferormona?. En todo este delicado equilibrio interno de la colonia, ¿que factor o factores conducen a que las abejas dirijan a la reina para que haga la puesta en celdillas de mayor tamaño, dando lugar a la producción de zanganos?. En una colmena zanganera ¿la obrera ponedora segrega ferormona real?.

En definitiva, no parece que el tema de la enjambrazón sea una cuestión “agotada” en apicultura, y con seguridad aún podemos descubrir aspectos casi insospechados. Hoy por hoy, lo único que parece como más seguro es que con independencia de los factores genéticos, la enjambrazón puede estar relacionada con todas las teorías descritas e incluso con alguna otra que aun desconocemos.

Es posible que todas estas teorías expliquen mecanismos que sumados o potenciándose mutuamente disparen el instinto natural de enjambrar. Es probable que cada colonia tenga un umbral de respuesta diferente ante esos estímulos, aunque lo que no sabemos es el peso específico que puede tener cada uno de ellos sobre cada colonia.

Solo el adecuado conocimiento de todas estas teorías, unido a una buena selección de la especie de nuestras colmenas, y a una buena dosis de paciencia, observación y sentido común, nos permitirá aprovechar “el instinto de la naturaleza”, o como dijo Maeterlinck, a descubrir “el espíritu de la colmena” en provecho de nuestra explotación apícola.

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Véase también Editar

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